viernes, noviembre 27, 2009

Anam-Áire La que Cuida el Alma


A través de todos los elementos que hemos revisado a lo largo de estos meses, confío en que habré orientado a aquellos entre ustedes que deseen abrirse a la posibilidad de seguir la espiritualidad celta a través del camino de Brighid. Me he enfocado principalmente a las mujeres, ya que espero que se reconozcan a sí mismas, como sacerdotisas en el ámbito que su propia espiritualidad les marque: en el ámbito del hogar, como druidesas, como chamanas, como sanadoras, como creadoras artísticas, como paganas, como brujas o incluso, por qué no, como monjas cristianas.


He aportado a través del lenguaje gaélico, aunque no lo domino, conceptos que pocas veces encontrarán dentro de las comunidades de espiritualidad celta:


Brighideach, Briga, Caim, Grianan, Tobhar, Les, Bruane, Kelles, Smaladh, Frith, Faisnich, etc.


Y ahora voy a agregar uno más:


Anam-Áire

La que Cuida del Alma


Quienes ya hayan adquirido “El Libro Celta de los Moribundos” de Phyllida Anam-Áire, sabrán de lo que estoy hablando. Para quienes no:


Se trata de una labor, que tiene mucho de sacerdotal, dentro del camino de Brighid y de la espiritualidad celta. Quienes hayan leído el último capítulo que habla sobre la muerte en el libro “Anam Cara” de John O'Donohue, habrán obtenido una visión de cómo los celtas aún en la actualidad y aún bajo premisas cristianas, ven el viaje hacia la muerte.


Una iniciación. No un término del viaje sino el inicio de otro nuevo. La labor de los Anam-Áire es la de facilitar de la mejor manera posible a los moribundos a bien morir. Una labor de parto podría decirse. Parteras que ayudan a vencer los temores que se suscitan ante el dolor y el desconocimiento de este paso trascendental.


También ayudan asimismo a los parientes a que puedan despedirse de manera que unos y otros queden en paz. A preparar mediante sencillas ceremonias, el tránsito del alma al otro lado. Y a agradecer al cuerpo que queda los servicios que prestó al alma que le ha dejado.



También rezan por los que han fallecido en situaciones inesperadas y no tuvieron tiempo de prepararse. En el libro habla también de un sencillo rito para el entierro de los anillos de aquellos que están casados y son conscientes de que se están separando, esto permite cortar el lazo que les unía de manera que la persona que queda viva pueda seguir adelante.


Si alguien desea seguir este camino, el libro es una excelente guía, incluso para prepararnos a nosotros mismos, pues así como celebramos la vida y todos sus ritos de paso, también, como celtas celebramos la muerte en el contexto de una espiritualidad abarcadora.


Encendamos, como ya hemos encendido otras llamas, el Fuego de ofrenda a los que amamos y que han muerto. A los antepasados. A nuestros ancestros de sangre o espirituales. Una llama por los que han muerto sin haber regresado antes al hogar familiar, los que han muerto en la guerra, los que han muerto en accidentes o asesinados, los que han muerto lejos, los que han muerto sin haberse reconciliado, los que han muerto apenas han nacido, incluso los que se han suicidado. En el nombre de Brighid, que prosigan su camino con amor. En el nombre de Brighid, que obtengamos consuelo.



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